DE SOMPORT A JACA POR EL DESFILADERO DEL RIO ARAGÓN (primera etapa)
Víctor L. Villarabid
Nos dice el Libro V del Códice Calixitinus, (Estudios recientes indica que corresponde al IV y no al V como se vino creyendo hasta ahora) que ‘Son cuatro los caminos a Santiago que en Puente
Va uno por Saint-Giles, Montpellier, Tolouse y el Somport. Paso otro por Santa Maria del Puy, Santa Fe de Conques y San Pedro de Moissac; un tercero se dirige allí por Santa Magdalena de Vézelay, por San Lorenzo de Limoges y por la ciudad de Périgueux. Marcha el último por San Martín de Tours, San Hilario de Poitiers, San Juan d`Angély, San Antropio de Saintes y Burdeos. El que va por Santa Fe y el de San Leonardo y el de San Martín se reúnen en Ostabat y, pasado por de Cize, llega a Puente
De los cuatro caminos por los que las gentes que aspiraban llegar a las tierras del Finisterre, (Finís-terree) y en la ciudad compostelana, en un principio, para superar los Pirineos, el mayor número de estas gentes lo hacían por el Somport, (Summo Portu) de1631 metros de altitud, y ya en tierras de Aragón, aprovechando el desfiladero del río del mismo nombre y después de superar las tierras de Jaca se adentraban en las de Navarra y por Puente
El segundo de los caminos accedía y lo sigue haciendo ahora como el más transitado por los peregrinos, traspasa también los Pirineos, adentrándose en territorio español, tras abandonar Saint-Jean-Piend de Port, por la subida de Valcarlos o por la ruta secundaria, no rodada, hasta el puerto de Ibañeta, (
EN EL CAMINO CON EL LIBRO QUINTO
Comenzamos nuestra particular y singular peregrinación, con Códice Calixitinu como guía principal en las manos. Nuestro frente España, a la espalda Francia y a nuestra derecha divisamos el nuevo poblado de Candanchú, así como restos de lo que fue uno de los tres primeros más famosos hospitales; el de Jerusalén, el de Roma así como el de Santa Cristina de Somport, parte de cuyos restos se divisan al fondo, en uno de los márgenes de las grandes edificaciones de montaña, totalmente dedicadas al sector turístico. Pero el bello paisaje y su gran altitud, a nuestra izquierda nos súpera, y en mucho ls más finas agujas del Aspe y el Somport sobre os cuales se ven las instalaciones de deportes de invierno, que comparte el turista, el ejercito y fuerzas especializadas del orden.
El descenso, también con doble ruta, de a pie y rodada, ofrece al peregrino gran belleza en secas y de muchas dificultades en las de lluvia e imposible hacerlo en temporales fuertes de nieve.
RESTOS HOSPITALARIOS
No debe el peregrino abandonar la zona sin girar visita a los escasos restos de lo que fue el Hospital de Santa Cristina, actualmente en rehabilitación. No se conserva toda la planta, pero si el lugar nos indica la importancia que ha tenido para la seguridad del Camino y del peregrino, aunque el conocimiento real de lo significó este hospital, hasta 1569 no es fácil conocerlo simplemente por los restos que vimos. Incluso existen documentos que apuntan de que puede haber ciertos cambió con relación a su emplazamiento original.
Si se conoce que por esa fecha del 1569, cuando Juan de Guerrea gobernador de Aragón, pidió, a los frailes que abandonaran Somport (Summo Portu) y pasasen a residir en
Resaltar que dice de la importancia que ha tenido el Hospital de Santa Cristina de Somport, el hecho de que el mundo de la cristiandad tenia otras dos instalaciones similares en su tiempo; el Hospital de Jerusalén y el de San Bernardo, en los Alpes. Ya en pleno Camino el peregrino se encuentra con dos nuevo recordatorios de Santa Cristina, El primero de los puentes que salva el río Aragón y el albergue de peregrinos que le sigue en la ruta.
El fértil paraje que el peregrino va siguiendo, entre las grandes montaña perinaicas, que dolo el cauce del río Aragón logró herir duramente para buscar mejorar el transito de sus cristalinas aguas, tan buenas que ya el Códice Calixtino, tan crítico con las buenas y malas aguas, destacó como excelentes.
La población de Canfranc, con su famosa estación del ferrocarril, hoy sin uso; el Castillo del Col de Ladrones, Aruej, Villanúa son pequeñas poblaciones que el peregrino va viendo quedarse a derecha e izquierda del Camino, teniendo en Castiello de Jaca, donde se recuerda al antiguo castilla y donde el Río Aruej se une al Aragón.
En esta antesala de Jaca, debe visitarse, a pesar de encontrarse algo desviada del Camino, la iglesia de San Vicente Aruej, templo de un románico de gran originalidad y datada su construcción en el siglo XI.
A partir de este punto y tras un largo trecho, en el que ya predomina la llanura, se llega a la población de Jaca, de gran sentido xacobeo. Tiene entre sus valores principales la catedral, pieza románica de gran valor, en la que se guardan los restos de San Indalecio, uno de los siete Varones Apostólicos, así como los de los santos, Felix y Voto (Odón) fundadores del monasterio de San Juan de
Diocesano, las cuales por cierto son consideradas como las más importantes del mundo en su género.
El peregrino que siga, con el libro de las peregrinaciones que se incluye en el Códice Calixtino, habrá disfrutado, a lo largo de esta etapa de la montaña aragonesa, que transcurre desde Somport a Jaca, de paisaje extraordinario pero también conociendo la historia y religiosidad de la que se ocupó, hace cerca del milenio Aimerico Picot..
